jueves, 29 de marzo de 2007

Hablemos de Igor... y el Nene

Javier Molino es un personaje secundario de “Igor”, la novela de Federico Levín que estamos presentando esta noche.

Una noche de celebración y encuentro. La noche en la que muchos de ustedes van a festejar haber conocido al caballero que da título al libro.

Y, desde ya, a sus chicas, Natschenka y Milena.

Pero yo me quiero detener en Javier Molino, y por supuesto, en su Salieri.

Molino es músico. Pianista.

Un genio inquieto en busca de cierta nota, de un sonido, de un ruido, que sea capaz de quedarnos a nosotros, su público, tatuado en la memoria.

Su némesis es el afinador del piano.

Un tipo con el que Molino tiene un pasado en común.

Una historia.

El afinador es algo así como el pianista de la película “Claroscuro”.

Alguien que perdió su infancia y adolescencia ante las exigencias de un padre obligándolo a convertirse en un genio.

Pianista y afinador, ambos personajes, pagan un precio por lo que son y por lo que quieren hacer.
Pagan un precio por llegar al final de sus respectivas búsquedas.

La de un sonido.

La de una venganza.

Ambos se exponen.

Y a los dos, lo primero que los está esperando para frenar sus intenciones es el fracaso.

El fracaso.

“El fracaso es el afrodisíaco moderno”, afirma otro personaje en la novela.

Cuando uno conoce a Federico Levín lo primero que se destaca en él es su exposición constante.

Boquea.

Boquea todo el tiempo.

Boquea mal, el hijo de puta.

Perdóneme, Adelfa, no fue literal obviamente.

Pero su bebé… ¡no sabe cómo boquea!

Boquea… porque tiene con qué.

Una precocidad innata como el descaro lúcido y sensible que nosotros siempre le festejamos al Nene.

La forma que tiene de burlarse de las estructuras, géneros y lugares comunes que como él mismo dice es lo que lo excita de su escritura.

No el fracaso. Que sí, es una posibilidad latente.

Levín, cuando escribe, asume ese riesgo.

Y le importa un carajo.

Richard se lo marcó: donde muchos pecan de no aptos para diabéticos Levín puede desbarrancarse en lo emotivo sin perder su firma, siendo piadoso con sus criaturas. Las mejores páginas de Igor así lo demuestran. La mañana de su Rafael también lo corrobora como su “Calle de los Maniquíes”, su mirada sobre el Abasto, su mirada hecha y derecha sobre un tipo que se enamora y se separa, en un cuento que creo que es de lo poco de Federico que tiene principio, nudo y desenlace a lo old fashion, porque el Nene tendrá su genio pero lo sabe dejar de lado ante una historia.

Una buena historia.

Y ese es su ancho de espada como escritor. Nunca perder el Norte de lo que quiere contar.

Lo que quiere trasmitir.

Y eso se ve, y mucho, cuando lee.

Cuando comparte lo suyo.

Caras de felicidad.

Caras que contrastan con las de aburrimiento, que son generalmente las que aparecen en eventos de los que él participa escuchando -y después boqueando- aunque se declare abiertamente enemigo de la cultura del vasito de agua y el escritorio.

Del escritor intocable, eminencia.

Levín está del otro lado.

Porque él eligió ponerse de ese lado.

El difícil.

Él, nosotros, decimos “el lado que está bueno”.

Bueno… y difícil.

El que hay que laburar. Siempre.

Cuando el Nene se calza el sombrero y sale a leer… va buscando esa nota, ese ruido, ese sonido por el que su Javier Molino, el pianista de Igor, lo perdió todo.

Levín paga un precio. Sí.

Pero hasta ahora viene empatando.

Caras.

Caras de felicidad escuchándolo.

Y un boca a boca pidiendo poder leerlo.

Lo que primero fue un rumor cada vez más firme e insistente, hoy se está confirmando. Leer a Levín justifica todo lo que se había oído sobre él.

Esas afirmaciones que ligaban a su narrativa con la elegancia, la singularidad, la exquisitez y la consistencia.

Porque el Nene exhibe en su prosa una gracia encantadora.

Él no escribe que un personaje es petiso. Lo que Levín nos cuenta es que esa persona es “rápida de ver desde los pies a la cabeza”. Sin intervalos.

En “Igor” nos maravillamos al comprobar que en el texto existe tanta riqueza dentro de semejante simplicidad. En verdad deja sin habla… y sí: nos quedamos ya sin adjetivos.

Porque caímos ante el hechizo de esa nota, de ese sonido, de ese ruido; que Molino/ Levín encontraron.

Esa canción que están compartiendo.

De hecho durante las 190 páginas de la novela, casi no existe otra cosa. Y lo único que queda es dejarse llevar por lo emoción de ese triángulo amoroso entre Igor, Natschenka y Milena, esa trampa, y esa trama generada a partir de una mujer y un par de zapatos al costado de una cama.

Leer “Igor”, leer a Levín, hace que en el rostro pongamos un gesto que el describe en su libro.

El de la cara de Milena.

Una cara de dulce hipnosis.

Una cara alucinada.

Uno termina de leer “Igor” y se ve asaltado por emociones mezcladas.

Es intolerable que se haya acabado.

Entonces, la única solución es leer una vez más la novela.

Imaginar, de nuevo y por ejemplo, como suena esa nota –la que buscaba Javier Molino- en nuestras cabezas.

Escucharla otra vez.

Porque en la novela de Levín están, y conviven, el veneno que nos inocula el texto y el antídoto con el que nos sana.

Como su músico y como ese villano traicionero de biografía para piano solo, Levín no para en su búsqueda por esa nota, ese sonido, ese ruido que a él como escritor lo moviliza. Y que a nosotros, como lectores, nos saca de un rol pasivo.

“Igor” es el encuentro de esa nota, de ese sonido.

“Igor” es ese final contraproducente, venenoso e incorrecto.

Venenoso e incorrecto.

Como su autor: Federico Levín.


Leído en El Conventillo de Teodoro durante la presentación de "Igor", novela de Federico Levín; entrevistado para la ocasión de forma brillante por Pedro Mairal y acompañado como siempre y desde siempre por el maestro Facundo Gorostiza en la viola.

miércoles, 28 de marzo de 2007

sábado, 24 de marzo de 2007

jueves, 22 de marzo de 2007

sábado, 17 de marzo de 2007

Bolero*

Hoy siento tu ausencia tan intensamente
que en mi la lluvia se ha vuelto lágrimas del cielo,
el sol evidencia la falta de tí.
Extraño los ojos con que nos miramos.
Tu risa loca resuena en mí
como las canciones sin las que esta vida se vuelve monótona y gris.
Las horas son largas,
hoy siento tu ausencia,
el mundo es vacío cuando tú no estás.
Extraño los besos que nos hemos dado,
los que no nos dimos comienzo a extrañar.
Te extraño vida mía
como nunca lo sentí.
Te extraño vida mía ay sisisi.
Extraño los días en que enamorados
nuestras vidas eran torrentes de amor.
Vida mía
así te extraño yo.
Las horas son largas,
hoy siento tu ausencia,
el mundo es vacío cuando tú no estás.
Extraño los besos que nos hemos dado,
los que no nos dimos comienzo a extrañar.
Te extraño vida mía como nunca lo sentí.
Te extraño vida mía, ay sisisi
Extraño los días en que enamorados
nuestras vidas eran torrentes de amor.
Vida mía.
Así te extraño yo...

*"Te extraño". Letra y música de Diego Frenkel. Interpretado por Carlos Casella
para El Descueve y su "Hermosura".
"La literatura surge en las circunstancias más inesperadas" (Jaramillo dixit)

viernes, 16 de marzo de 2007

jueves, 15 de marzo de 2007

martes, 13 de marzo de 2007

domingo, 25 de febrero de 2007

Resaca*

Vos sabes, calavera
como gira el mar y el sol
decirlo no es problema
siempre gira el mar por vos

Si algo te molesta
agarras la 22
mejor se te respeta
o van a saber quien sos

Vas a vivir calavera
siempre de la mano
de tu amigo el dolor

Ey! man, calavera,
¿dices que esto se parece a Lou Reed?
no man,
no te quedes
en silencio si te digo que si
¿y por que no dejas el misterio?
decis que son tal para cual

Vas a vivir calavera
siempre de la mano
de tu amigo el dolor
ya todo el mundo te espera
siempre anestesiado
como tango feroz

Man, yo te espero
man, se quien sos
man, estas lejos,
man, baja que es mejor

*Villa Scasso. Laferrere. Puta siesta. Más de 30 grados. Seguro.

viernes, 23 de febrero de 2007

Stranger than fiction

Ficción
De Cesc Gay

Por Juan Manuel Domínguez

En 2046, la película de Wong Kar-Wai, se pronuncia una frase que sirve de brújula para atravesar el nuevo film del director de Krampack y En la ciudad: "el amor es una cuestión de sincronización. No sirve conocer a la persona correcta demasiado pronto o demasiado tarde".

En el medio del campo y alejados de sus respectivas familias, los treintañeros Alex y Mónica, literalmente, se pierden, primero en el bosque y después un poquito en los ojos y en las ganas del otro. Se miran y se tratan como si el otro fuera un cielo de estrellas: hipnotizados por aquello que ven pero conscientes de que está fuera de sus posibilidades el alcanzarlo.

Desde su título hasta su minimalismo, Ficción se establece como una película sentida, es decir, que incluye y expresa un sentimiento: esa emoción de enamorarse un poquito de quien no deberíamos, esas ganas de ser palacio y saberse torre de naipes.


Publicado en el Nro. 111 de la revista Los Inrockuptibles.

lunes, 19 de febrero de 2007

Reserva una plegaria


Me quedé afónico cuando largué el zapucay.
Terminé “Chamamé”.
Va para mi banda. Para mi socio.
Para los ladrones de guante blanco.
Para los que tenemos el mismo prontuario.
Para los que compartimos la misma condena.
Con mucho cariño, para todos los que nos denunciaron.
Para los que fueron testigos de cada vez que salimos de caño.
Para mi compañera en este crimen.
Para mi cachorro, feroz forajido.
Y para el más poronga de todos: mi maestro en este oficio.

martes, 13 de febrero de 2007

jueves, 8 de febrero de 2007

El axioma "Jessie's Girl"

"¿Viste la parte de Ofelia con el monstruo ciego? ¿el que tiene los ojos en las manos? Es prácticamente un corto dentro de la película. Esa escena se puede ver sola, tranquilamente, independiente del resto. Algo así pasa en Boogie Nights. P.T. Anderson recrea libremente la historia de John Holmes. El Dirk Diggler protagonista va a robar con unos amigos a un traficante. Está colocado mal. Estando en el living del tipo mientras escuchan una canción deRick Springfield se da cuenta que no tienen con qué para enfrentarse a esos tipos.

'Cause she's watching him with those eyes
And she's lovin' him with that body, I just know it
And he's holding her in his arms late, late at night
You know I wish that I had Jessie's Girl
I wish that I had Jessie's Girl
Why can't I find a woman like that?

El peligro, su miedo,su cagazo, lo despabila, escuchando esa canción de mierda que, para cuando termina, da inicio al tiroteo.
¿Ves? Eso es lo que me propuse con los capítulos pares de Chamamé.
Los de los flashbacks.
Lograr en alguno la masacre con Jessie's Girl de fondo o la prueba de Ofelia contra el monstruo comeniños en El Laberinto del Fauno.
¿Te parece que lo logré con lo de Frentoki & 'tate quieto?
Me estás piropeando, Guns'N Roses"

domingo, 4 de febrero de 2007

Message in a bottle*

La siento, está llegando.
Lluvia, la siento en la punta de mis dedos
la oigo en el vidrio de mi ventana
tu amor está cayendo como lluvia
lavá mi sufrimiento
llevate mi dolor.
Tu amor está cayendo como lluvia.
Cuando tus labios arden los míos también
y te tomás tiempo para decirme cómo te sentís,
cuando escuchás mis palabras
y sé que escuchaste, sé que es real.
Lluvia es lo que traen los truenos
por primera vez puedo escuchar mi corazón cantar
decime que soy una tonta pero sé que no lo soy
voy a esperar aquí afuera en la cima de la montaña
hasta sentir tu lluvia.
Cuando miraste a mis ojos y dijiste adiós
¿pudiste ver mis lágrimas?
Cuando me di vuelta ¿me oíste decir?
esperaría todas esas nubes oscuras
explotando en un cielo perfecto.
Me prometiste, cuando dijiste adiós,
que volverías cuando la tormenta hubiera terminado
y ahora espero la luz, espero el sol
Hasta que sienta tu.... (coro)
Aquí viene el sol, aquí viene el sol
Y yo digo: nunca te vayas.
(recitado)
Esperar es la cosa más difícil
Es extraño, siento como si te hubiera conocido antes
Me digo a mí misma que creo en vosy quiero entenderte
En el sueño que te sueño
Más y más
Con todo mi corazón y mi alma
Cuando estoy con vos
Por la sola fuerza de mi voluntad
Me siento como una niña mágica
Te voy a levantar de la tierra
Todo extraño
Y sin un solo sonido vas a aparecer
Todo salvaje
Y te vas a rendir a mí, al amor.

*Dos contratos, dos: a lograr este año para poner en la botella.
Y mis gracias totales a los Barriletes Cósmicos y su show en el Parque Centenario.
A J.Lo por darme letra. LA letra, como él dice.
Y al recuerdo descuidado de ese recital en el Monumental (octubre de 1993).

viernes, 2 de febrero de 2007