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martes, 4 de septiembre de 2012
martes, 19 de junio de 2012
sábado, 26 de mayo de 2012
Hoy, en Clarín
“1. No traicionarás.
2. No dejarás abandonado a tu compañero en un hecho.
3. No te encamarás con su hermana.
4. No descuidarás a su familia.
5. Será biducha él o los rati con los que pierda tu compañero.
6. Le pondrás el pecho a la plata y no te comerás los mocos.
7. Se la darás al que tiene la astilla y nunca al que le hace falta.
8. No harás ruido.
9. Cuando tengas la astilla sabrás acovacharte.
10. Y cuando te toque bailar con la más fea, Guns ‘N Roses… serás ciego, sordomudo, como cantala Shakira ”.
Los de arriba son “los diez mandamientos del chorro”. No es que Moisés se haya olvidado de reescribir las tablas luego de romperlas por ira con su pueblo idólatra, y las haya encontrado milenios después un profeta de Laferrere. O más o menos: es parte de Chamamé, una de las novelas de Leonardo Oyola, editada en España y recién distribuida en Argentina, ya casi agotada y pronta a ser editada otra vez acá. Y eso que llegó pocos meses después de Kryptonita, una muy exitosa novela sobre un Súperman de La Matanza , cuya segunda edición acaba de llegar a las librerías. Decía que eso del profeta de Laferrere es ficción, claro, pero no del todo: Oyola es un hombre de acá y de allá, el tipo que nació allá y que, desde acá, hace en sus novelas una poesía del lenguaje de “los marginales”. Las comillas van porque los marginales de, por ejemplo, el área metropolitana, son millones. Probablemente más que los del “centro”. Lindo mundo éste en que los márgenes son más grandes que los centros. Pero mejor que hable Oyola de “acá” y de “allá”.
Me parece que cualquiera que viene a laburar acá todos los días en el Sarmiento, también te habla de eso, del allá y de acá. Me cayó la ficha en un momento: no es casual que, mientras viví allá, las dos novelas que escribí son policiales de época que nada que ver con lo cotidiano. Ya vivía acá cuando escribí Gólgota, que sucede en una villa del Oeste –y es por ahí mi novela más dura, un cruce de dos anécdotas que me contaron estando allá–. No la podría haber escrito nunca viviendo en Casanova o Laferrere, la pude escribir acá, porque me sentía con mucho resto: estaba parando en la casa de Pablo Ramos y él me alentaba mucho y a la vez comenzando mi relación con Alejandra (Zina, su mujer, autora de Barajas ) y dormía con ella todas las noches.
–¿Cómo es “allá”?
–A mí lo que más me chocaba, como en Kryptonita , era el tema de formar familia tan jóvenes. De repente ves pibas de 16 que quedan embarazadas. O tipos que son abuelos antes de los 40. Son cosas que vas viviendo un poco como un ancla.
–¿Cómo trabajás la jerga?
–No invento nada. El argot cambia muchísimo y tiene que ver con las referencias populares. Sobre todo con la televisión. Son códigos en cambio constante, especialmente ahora que ves tele por Internet, todos estos bichos, estas maravillas, todas esas cosas, nos vuelven muy mutantes. Es muy loco que un pibe allá, para dar un ejemplo, te diga,”vos sos más puto que Flavio Mendoza”, ¿entendés?, Es por lo que está mirando en la tele. Y en tres años por ahí eso se perdió. Mirá, yo tengo una en Santería (un policial que es parte de una trilogía), que sólo entienden los de más de 35: alguien dice “tenía miedo de que le hierva el conejo” y es una referencia clara a la película Atracción Fatal .
–Todo eso lo trabajaste mucho en casi todas tus novelas y también en la última, Kryptonita. ¿Cómo la pensante?
–Quería escribir la historia de Súperman en La Matanza. Pero no la quería lineal, desde que sale de Krypton y así. El problema es que siempre te quedás muy pegado a la voz de la novela anterior, entonces hay que encontrar el narrador. En algún momento se me ocurrió que fuera un médico. Me marcó que, cuando investigué y me junté con dos médicos que no se conocían entre sí, me contaron las durísimas anécdotas de los “nocheros” (médicos pagados por su colegas para cubrir guardias nocturnas).
–Pensé que te lo habías inventado.
–No. Y eso es lo genial, porque los dos tipos me contaron lo mismo y también me pidieron lo mismo.
–¿Que no le cuentes a nadie?
–No se te ocurra ponerme en los agradecimientos”, me dijeron, porque los considerarían traidores. El tema allá es la miseria, que está más a flor de piel.
–Con o sin miseria y con o sin jerga, los temas de “Kryptonita” son universales: los amigos y los hijos.
–A mí lo que me gusta de Nafta Súper o “el Pini” (Súperman, jefe de una banda de ladrones) es lo literal: se da cuenta que va a poder volar sólo si se va. Y está en un momento de la vida en que ya no quiere salir de caño ni que le tengan miedo, se cansó. Casi no habla en toda la novela (que sucede durante una noche en un hospital). Cuando habla, es en la epístola para el hijo, “voy a leer el futuro a través de tus ojos”, le dice, y eso es obviamente también de mi parte para mi hijo. Y habla para despedirse. En una amistad lo más honesto es decir, chicos ¿saben qué?, hasta acá llegamos.
Oyola básico
Buenos Aires, 1973. Escritor. Entre sus libros, Siete y el Tigre Harapiento, Hacé que la noche venga, Santería, Sacrificio, Chamamé (Premio Dashiell Hammett al mejor policial, Semana Negra de Gijón), Gólgota. Los dos últimos editados en España y en breve acá. Su última novela, Kryptonita, ganó el premio de Libro del Año 2011 de Eterna Cadencia, votado por más de 150 críticos y escritores.
Nota original:
domingo, 29 de abril de 2012
Ser profeta en otras tierras
“A uno de mis editores se le ocurrió ponerme enfant terrible de la literatura argentina. Cuando lo vi en la contratapa me quería matar. Sabía que había sido con muy buena leche. Pero yo soy lo más unplugged que hay. Y, además, ya voy a cumplir cuarenta. Si hasta Christian Bale es más chico que yo. Eso quiere decir que yo soy más grande que Batman”
En la nota de tapa de hoy del suplemento cultural de Tiempo Argentino, Nicolás Mavrakis hace una nota sobre escritores jóvenes que publican en Europa, pero también en otros países de América del Sur; logrando instalarse en el circuito de los editores, la crítica, los lectores, y aun en el de los mercados y premios constructores de prestigio en el mundo.
lunes, 23 de abril de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
jueves, 7 de julio de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
"Fantasía negra...
...la nueva estética del policial argentino". La entrevista que me hizo Trinidad Moliterno para la revista Periplo, pinchando acá. A ella, a Diego Fermepin y a los responsables de la publicación; muchísimas gracias.
"El universo de Oyola mezcla elementos poco convencionales al género negro. Si bien crudas -entre fantasía, folklore y mística popular- sus novelas se transforman en pop art de periferia".
"El universo de Oyola mezcla elementos poco convencionales al género negro. Si bien crudas -entre fantasía, folklore y mística popular- sus novelas se transforman en pop art de periferia".
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jueves, 10 de marzo de 2011
Gracias, Sergi... Gracias, otra vez, Raúl
...Dice Raúl Argemí que con Cristian Alarcón y Leonardo Oyola se cierra, sin complejos y con maestría, el círculo del género negro argentino, la madurez del género. Cuanta razón tiene. Gólgota y Chamamé de Oyola son sublimes, poesía pura, salvaje, cruda. Y Alarcón lo mezcla todo y le da forma de crónica.
Diferentes, brillantes...
Diferentes, brillantes...
miércoles, 23 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
666
"Yo creo que es el más bestia de los que conozco en este momento". Piropos como estos y sobre todo quién es el maestro Argemí, pinchando acá.
jueves, 29 de julio de 2010
Walter Lescano
Colega y editor de Mancha de Aceite, escribe sobre Chamamé.
Muchísimas gracias.
viernes, 23 de octubre de 2009
El mundo bajo sospecha
Las eficaces herramientas de márketing, evidentemente, no pueden obviarse, pero tampoco se debe despreciar la capacidad de una camada de escritores encabezada por el sueco Stieg Larsson entre los que se enrolan su compatriota Henning Mankell, el galés Beynon Rees, la escocesa Val McDermid y el argentino Leonardo Oyola.
Extracto de la nota de Felipe Real para almamagazine.com sobre literatura policial.
Extracto de la nota de Felipe Real para almamagazine.com sobre literatura policial.
lunes, 20 de julio de 2009
El arte de ultimar
Juan Sasturain escribe en la contratapa de Página 12 sobre la Semana Negra de Gijón. Para leer El lugar del crimen pinchar acá.
sábado, 18 de julio de 2009
Los Premios Hammett
Los Premios Hammett, que concede la Semana Negra, de 1988 a 2008 -vía Estudio en Escarlata-
2008 El imán y la brújula, Juan Ramón Biedma
Chamamé, Leonardo Oyola
2007 Cadáver de ciudad, Juan Hernández Luna
2006 La neblina del ayer, Leonardo Padura
2005 Penúltimo nombre de guerra, Raúl Argemi
La Mara, Rafael Ramirez Heredia
2004 Papel picado, Rolo Diez
2003 El pecado o algo parecido, Francisco González Ledesma
Mundos sucios, José Latour
2002 Clara y la penumbra, José Carlos Somoza
2001 Bellísimas personas, Andreu Martín
2000 Rosario Tijeras, Jorge Franco Ramos
1999 Mirando espero, Justo Vasco
1998 Paisaje de otoño, Leonardo Padura
1997 Hipnos, Javier Azpeitia
Tabaco para el puma, Juan Hernández Luna
1996 Chau Papa, Juan Damante
1995 Luna de escarlata, Rolo Diez
1994 La bicicleta de Leonardo, Paco Ignacio Taibo II
1993 El hombre de la navaja, Andreu Martín
1992 Allá ellos, Daniel Cavaría
1991 Cuatro manos, Paco Ignacio Taibo II
1990 Castigo divino, Sergio Ramírez
1989 Barcelona connection, Andreu Martín
1988 La vida misma, Paco Ignacio Taibo II
2008 El imán y la brújula, Juan Ramón Biedma
Chamamé, Leonardo Oyola
2007 Cadáver de ciudad, Juan Hernández Luna
2006 La neblina del ayer, Leonardo Padura
2005 Penúltimo nombre de guerra, Raúl Argemi
La Mara, Rafael Ramirez Heredia
2004 Papel picado, Rolo Diez
2003 El pecado o algo parecido, Francisco González Ledesma
Mundos sucios, José Latour
2002 Clara y la penumbra, José Carlos Somoza
2001 Bellísimas personas, Andreu Martín
2000 Rosario Tijeras, Jorge Franco Ramos
1999 Mirando espero, Justo Vasco
1998 Paisaje de otoño, Leonardo Padura
1997 Hipnos, Javier Azpeitia
Tabaco para el puma, Juan Hernández Luna
1996 Chau Papa, Juan Damante
1995 Luna de escarlata, Rolo Diez
1994 La bicicleta de Leonardo, Paco Ignacio Taibo II
1993 El hombre de la navaja, Andreu Martín
1992 Allá ellos, Daniel Cavaría
1991 Cuatro manos, Paco Ignacio Taibo II
1990 Castigo divino, Sergio Ramírez
1989 Barcelona connection, Andreu Martín
1988 La vida misma, Paco Ignacio Taibo II
lunes, 6 de julio de 2009
Gangsta’s paradise
“Esta canción es fatal, está buenísima”. La entrevista de Patricio Féminis al maestro Ernesto Mallo publicada en Crítica, acá.
martes, 24 de marzo de 2009
Vía Patricio Pron
...Esta "franqueza" es para ellos el valor máximo de la literatura, lo que los lleva a olvidar que la literatura es esencialmente un acto de lenguaje, además de una forma socialmente aceptable de la práctica de la mentira, pero está dando resultados que sí son literarios: por ejemplo, las novelas de Leonardo Oyola, que cruzan una oralidad exuberante y una reescritura poco innovadora de géneros masivos como la roadmovie, el western y el policial...
Para leer el artículo completo, publicado en la revista Quimera 304, pinchar acá.
Para leer el artículo completo, publicado en la revista Quimera 304, pinchar acá.
martes, 2 de diciembre de 2008
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