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domingo, 30 de junio de 2013

lunes, 17 de junio de 2013

Muscari Vivo

Esta noche, de 22 a medianoche, voy a estar en la radio UBA FM 87.9 -también se escucha por internet en http://www.uba.ar/radiouba- como invitado y DJ del programa conducido por José María Muscari y Mariela Asensio. Por el estreno de "Hombre de acero" vamos a hablar de mi Superman en "Kryptonita", de mis chicas de "Ultra/Tumba" y además voy a pasar nueve canciones y dar el por qué de mi elección.

lunes, 8 de abril de 2013

Delincuentes a matar o morir


(Por Juan Manuel Montero). La palabra raro remite indefectiblemente a algo a lo que no estamos acostumbrados. No hace falta ponerle más calificativos, aunque, obvio, nos puede gustar o no. Pero lo que no podemos dejar de lado es el placer de sorprendernos. De enfrentarnos a algo a lo que no estamos acostumbrados. Eso, en principio, es lo que pasa con Kryptonita, el libro que escribió Leonardo Oyola quien, con 39 años, ya tiene lauros ganados con su pluma (es lindo creer que aún se puede escribir sin la computadora, aunque esto es cada vez menos cierto). Tiene formación en el género policial. Y un mentor de lujo: el gran Alberto Laiseca, de quien seguramente habrá sacado muchos de los personajes que se cuelan en sus novelas. Bastará decir que con uno de sus trabajos, Chamamé, ganó el premio Dashiell Hammet al mejor policial en la XXI Semana Negra de Gijón. Kryptonita transcurre en un hospital de la zona oeste de Buenos Aires y el protagonista es un "nochero", uno de esos médicos que deben hacer guardias nocturnas, la mayoría de las veces contratados por los verdaderos especialistas, y a las que no pueden rechazar por cuestiones económicas. Allí está este pobre hombre, contando las pocas horas que le faltan para abandonar el hospital después de haber pasado tres días seguidos atendiendo todo tipo de dolencias. Hasta que.... una banda de famosos asaltantes de la zona toma la guardia para que curen a su cabecilla moribundo. 




Está en primera persona, pero las anécdotas y los detalles saltan de protagonista en protagonista a medida que cuentan o explican. El escritor pinta a cada uno de los personajes mientras su líder, el temible "Nafta súper", lucha por su vida. Todo se complica hasta el máximo cuando el hospital es rodeado de "patas negras". O sea, la bonaerense llega para hacerse cargo del caso y los delincuentes saben que ahora se juegan a matar o morir. 



Una vuelta más 



Los personajes, tres lúmpenes, un paraguayo y un travesti, pasan de la euforia a la melancolía, recordando viejas y buenas épocas, comparándolas con un presente poco alentador. Hay detalles que uno no puede contar si no los tiene vividos. En eso, Oyola, colaborador habitual de Rolling Stone, marca terreno. 



La novela es corta, pero el ritmo no se altera en ningún momento. Para los que ya leyeron Gólgota o Santería, la llegada de Kryptonita será bien recibida. Para los que leen por primera vez acerca de este autor, la oportunidad de conocer a alguien que sabe darle una vuelta de tuerca al policial convencional. Y eso no es poco. 

domingo, 7 de abril de 2013

"No se puede juzgar la situación ni los personajes"


Kryptonita te dio ya varias alegrías: premio a la ficción argentina de 2011 de la editorial Eterna Cadencia, votada por muchos colegas; y candidata al premio del lector, al que se puedo votar desde la web de la Feria del Libro. ¿Cómo recibiste estos elogios, en vista de que ya no sos un autor "nuevo", sino que has parido varios libros? 

- Cada libro que escribí siempre me ha dado algo bueno. Creo que todo el trabajo que uno le pone después tiene una recompensa que no necesariamente tiene que ser onerosa. Es una moneda que vale mucho más que alguien haya elegido leer una novela que escribí entre tanta cosa linda que hay en una librería. En el caso de particular de Kryptonita hubo un momento en el que tomé un riesgo y por suerte la mayoría de los que la leyeron levantaron el guante: cuando del policial negro muta al registro del cómic y a lo fantástico. Si bien es algo que ya había experimentado en otros títulos míos anteriores, en este lo llevé más hacia ese terreno y, sobre todo, a lo autobiográfico. Y por suerte acompañaron la decisión. Para mí es todo muy nuevo el tema de internet en casa, haberme podido comprar una notebook, abrir una cuenta de Facebook… No hace un año. Es increíble lo cercano que se vuelve el lector y el feedback inmediato con la obra. El premio de Eterna Cadencia es muy similar al que obtuve con Chamamé en Gijón porque te lo dan tus pares. Es un honor muy grande. Y un gran aliento a seguir escribiendo, a entender que uno es esto y a hacerse cargo de lo que escribimos. Lo de la Feria del Libro es un plus: un gran piropo estar en esa lista. Y a la vez un cierre a una etapa, la de Kryptonita, en la que obtuve muchos-muchos mimos.




- En Kryptonita, se parte de "Nafta Súper", kapanga de una banda criminal del Conurbano. ¿Cómo se conjugan lo marginal, que es parte de lo cotidiano, y que se pueda contar de esta manera? 

- No se puede juzgar la situación ni los personajes como escritor. Eso después lo hace el lector. Y ahí se termina el ciclo de esa historia. Que sea más numeroso después un grupo que opina lo mismo es otro tema. Pero yo como autor de la obra no puedo emitir juicio de valor sobre mis criaturas. Tengo que tratar de ser lo más objetivo posible. Seguramente con algunos de mis personajes no podré serlo cien por ciento. Porque te terminás encariñando. Pero lo mío pasa por pasar desapercibido. Que no se vea al escritor. Que se asimile la historia. Ahí se produce la alquimia. Y después bancarte las lecturas. Y las críticas. Buenas y malas. Porque es gente que te leyó. Y que, como decía anteriormente, pone sus experiencias personales y su formación para cerrar la historia que tuvo entre sus manos. 

- Me dijiste en una entrevista que lo tuyo no era el spaghetti western sino el locro western. Hay un amor expreso por la "cultura popular" en Kryptonita.

- Sí. Porque eso es lo que me emborrachó siempre. Y ese tipo de curda para mí es la felicidad. 

- Y también hay algo de cruce de géneros y registros: cómic, música, televisión, superhéroes, ciencia ficción... Y una lectura social de la cosa, los niveles y cruces culturales. 

- Mirá, los pibes allá (en el Oeste) te dicen: "no lo pensás, lo hacés". Un poco eso es para mí escribir. Sentarte y hacerlo. Y las armas que yo tengo para hacer mi gracia son todas esas cosas que enumeraste en la pregunta: eso que a mí me pintó una sonrisa de oreja a oreja. 

Hernán Carbonel


domingo, 31 de marzo de 2013

Entrevista en Tiempo Argentino


Un escritor que detiene y entretiene. Su obra es como un rogel de mil capas, cada una con sabor y olor propios y diferentes. Nada se repite. Cada párrafo es un andarivel que invita a recorrer y a recordar. La polifonía matancera, sin fecha de vencimiento.   


(Por Sergio Di Nucci). Todos los elementos que se esperan de una gran novela de superacción están en Kryptonita de Leonardo Oyola. Hay violencia, hay crimen y delito; hay fidelidad, sexo y traición; hay enormes escenarios del Cercano Oeste que parecen abrirse a infinitos horizontes argentinos. Pero, como en toda gran novela, el todo es más que la suma de las partes. El protagonista se llama Nafta Súper y es líder de una banda. La ley de la épica dicta que su enemigo debe estar a su altura y magnitud. Y así es. El Pelado lidera otra banda, e hirió de muerte a Nafta Súper usando como arma una botella de cerveza de envase verde. Poco a poco, pero con velocidad e intensidad crecientes, estos detalles desplegarán una trama cuyos fatales y letales antihéroes no son  otros que los superhéroes con cuya pugnacidad han crecido enteras generaciones de argentinos y argentinas. Los amigos de Nafta Súper llegan a la guardia hospitalaria –de un famoso hospital público del Oeste con nombre parisino-, y querrán sacarlo con vida, evitando que él caiga preso, tomando como rehenes al propio narrador y a una enfermera. Ahí llegan la travesti Lady Di (Mujer Maravilla), Ráfaga (Flash), Juan Raro (Detective Marciano y a la vez homenaje a Olaf Stapledon y su libro del mismo nombre), Faisán (Linterna Verde) y El señor de la Noche (Batman). 
Esta panoplia de nombre irreales, sin embargo, se ve desde un comienzo desmentida o confrontada con las realidades plebeyas, demasiado plebeyas de los sectores más heavy del Conurbano del Oeste. Por todo esto, y también por el modo que tiene Oyola de contar las cosas, y la inventiva verosimilitud  creativa de los modos de hablar y pensar de sus protagonistas, es que esta novela cosechó tantos elogios. 


–No parece muy justo cuando se dice de vos que sos parte de una generación que habla del Conurbano, porque si bien lo hacés, lo tuyo es otra cosa…
–No sé… Cuando me hacen este tipo de preguntas me incomodo, y de pronto uso mucho una frase que dicen los pibes allá, que es "no lo pensás, lo hacés", yo hago eso. Entonces a mí, el mejor piropo que me han dicho todos estos años es que le guste lo que hago a mi papá, a un pibe de allá, o que me lleven a la facultad de Posadas… Yo creo que el libro, yo soy el autor, pero lo termina de cerrar el tipo que lo lee. Uno al leer tiene mucha cosa adentro, que termina por linkear eso que leés a otra cosa. Justamente el verbo que me parece de esta generación es ese: linkear. Y eso que uno lleva adentro te predispone en lo que estás leyendo, quieras o no.
–¿Qué te parece el Conurbano en que viviste y el que narrás?
–Recién ahora me estoy amigando y no del todo con la palabra Conurbano, porque para mí toda la vida eso fue un lugar de identificación. Yo soy de la provincia y matancero. Después hay cosas que nos exceden, como lo de "nueva narrativa", o "nueva narrativa del Conurbano", etcétera. Las dos primeras novelas que hice son policiales y transcurren acá. Y en algún punto, y por favor no quiero ser pretencioso… pero eran novelas policiales más clásicas, las otras fueron mutando, porque me gusta una hibridez en el género…
–Una hibridez que evocás desde el modo en que reproducís los modos de hablar del oeste…
–La jerga de por sí va cambiando… Hay una muy buena que se le dice ahora allá con los pibes, que se la dicen al que está bailando lindo: "no te hagás el Piquín", y por ahí esa frase en cinco años desaparece
–Se ha dicho de tu última novela, Kryptonita, que se trata de una biografía polifónica y radiografía matancera. Lo segundo es evidente, acaso no tan inmediato lo primero, ¿podrías explicar en qué sentido es una biografía polifónica?
–A los personajes de la novela quise darle características sobresalientes ya sea en hechos puntuales de la historieta o de alguna de las películas que a cada uno de ellos remite, más cosas mías. Por ejemplo el apodo, "Pinino", es como me dice mi familia. Cuando se dice que Kryptonita es una biografía polifónica acaso mencionan que a todos los personajes les presté algo de mi prontuario. No solamente a Nafta Súper. Las anécdotas de la cancha como las del Jesse James –el Yesi como lo pronuncian allá– las de carnavales, son casos que he vivido, pero que sólo pude narrar estando afuera de todo esto, cuando me fui de allá. Monchi está basado en  mi Monchi, en mi hijo Ramón. Creo que escribir Kryptonita fue la forma de pedirle perdón e intentar contarle porqué no pude ser un padre tradicional para él.


–¿Podrías explicar el concepto que usaste en esta y otras obras, el de elseworld?
–Es un concepto que me lo explicó Juan Sasturain y surgió del mundo del cómic. Y significa poner a un personaje conocido en otro escenario o en otro tiempo, modificando así su universo y también su historia. El elseworld por excelencia es Hijo rojo, porque trata de que Superman bebé cae del planeta Kryptón, pero en vez de caer en los Estados Unidos, lo hace en la Unión Soviética. Mi novela plantea eso mismo, lo que hubiera ocurrido si el último sobreviviente del planeta Kryptón se criara en La Matanza, en Isidro Casanova.
–Se habla mucho del modo en que reproducís la jerga del oeste, de un modo que vos, en entrevista, jamás te jactás aludiendo a grandes esfuerzos… ¿Tenés presente  a quiénes…?
–La jerga sabe ser bien localista. Es un poco como nosotros hablábamos cuando vivíamos por esas calles. Tampoco es a la hora de escribirla como si desgrabaras un audio de una entrevista. Es intentar darle toda la vida posible por más que esté haciendo ficción. Hay muchos personajes que no hablan. Y el protagonista, lo que piensa y es, se ve reconstruida desde otras voces… me parecía muy importante no quedar sólo desde la visión de  un solo personaje, sino que cada vida se vaya reconstruyendo a partir de lo que dicen o no dicen de él los otros. 
–¿Estas trabajando en una próxima novela? ¿De qué trata?
–Trata sobra una chica que está privada de su libertad y una guardiacárcel, se arma un motín, dos facciones que quieren tomar el control del penal. Y a la guardiacárcel la toman de rehén, pero a pesar de que ellas dos habían cortado un tiempo antes, ella, la interna, va a buscarla para defenderla. En el medio se levanta una tercera facción en el penal, que ellas no esperaban. Coloquialmente se lo conoce como la sección D, que es por "desahuciados", donde mandan a todos los que están en fase terminal, con enfermedades infectocontagiosas, adictos al paco, sobre todo, para que terminen ahí. Me permití jugar con eso, sin que mencione la palabra zombie, pero que aparezca ese pabellón, y esa gente que vuelve, vuelve con bronca, porque los dejaron morir en esas condiciones. Se trata de combinar una trama clásica con una literatura zombie, por eso tuve que leer y ver mucho de ese mundo, series, etcétera, que está tan en boga… Con el zombi no podés negociar, está en su naturaleza. Porque además el zombi justamente no es algo natural. Lo que es terrible es cómo, ante esos contextos, se deshumaniza el hombre, las exigencias de cada uno, salvar a tu grupo era lo que me propuse explorar, y en un ambiente cerrado. Creo que saldrá para septiembre o diciembre, va a tener sus 300 páginas, y saldrá por Alfaguara.


–¿Dónde estas viviendo ahora y de qué vivís?
–Ahora vivo en Almagro. Desde el 2008. El año anterior me bancaron un editor en su casa de San Telmo y Pablo Ramos en la suya de Paternal. Desde 2006 me dedico de lleno a escribir. Colaboro en diarios y en revistas pero básicamente mis ingresos fuertes vienen de mis libros. Anticipos, traducciones, señas para películas, presentaciones en el interior del país... todo dosificado en cómodas cuotas. Cuotas chicas. Me acostumbré a vivir con poco. Porque creo que soy mejor persona mientras leo y escribo. Además para mí es una enorme satisfacción mantenerme con guita que sale de lo que soy y lo que hago. Y cada vez que me puedo dar un lujo (comprarme un DVD, un CD, alguna pilcha, todas mis salidas, lo que tomo en un bar, hacer regalos me gusta mucho hacer regalos) sé muy bien lo que costó, de dónde vino y por eso lo disfruto más.
–Otra pregunta obligada es por autores predilectos, pero más bien los de antes…
–Cuando me largué a leer me volaron la cabeza Bradbury y La Naranja Mecánica de Anthony Burguess. También mucho Tabucchi. De acá, Soriano y Enrique Medina.
–¿Qué te parece el oeste hoy, cambió respecto de ayer? 
–El oeste hoy sigue siendo lo mismo que cuando yo empecé a patearlo. Con el pulso de los días que nos tocan vivir hoy. Hay cada vez más gente eso sí. La única diferencia es que en este momento están asfaltando la calle de la casa de mis viejos. Estábamos resignados a que eso no pasara.

lunes, 18 de marzo de 2013

Todo lo que sabías de Superman era chamuyo



(Por Wonko). Imagínate que un día te enteras de que todo lo que sabias de Superman era falso. Imagínate que te enteras que Superman no cayó en una granja norteamericana, sino en un peladero de Isidro Casanova en el oeste de Buenos Aires y lidera una banda criminal bajo el apodo de Nafta-Súper.
.Mediante un lenguaje construido perfectamente con el vocabulario de “la villa” y el estilo clásico del cómic norteamericano, Oyola nos cuenta una historia intensa y genera una crítica social protagonizada por una Liga de la Justicia que resiste en el hospital Paroissien una emboscada policial que tiene como objetivo acabar con el héroe Nafta-Súper, quien entro en coma y debe aguantar vivo hasta el amanecer.
El narrador es el medico que estaba de turno, quien nos da un panorama, con total naturalidad, de la situación de los hospitales en el oeste de la provincia de Buenos Aires, él, recibe a Nafta-Súper herido y a toda su banda de Superamigos que lo escoltan y lo protegerán hasta el amanecer y mientras esperan, (con la policía rodeando el lugar y amenazando con entrar a detenerlos) en todo ese contexto, la banda le ira contando al doctor toda su historia.
En fin, sin palabras, esta historia en la que los criminales y los superhéroes son las mismas personas, esta historia que nos demuestra que todos somos humanos, que todos lloramos y nos equivocamos y a veces acertamos, esta historia se llama Kryptonita, y por sobre todas las cosas, es una historia de resistencia, la amistad como forma de resistencia ante una sociedad que busca eliminarlos y la resistencia, ante cualquier otra cosa, personal, ante lo que fuimos y no queremos ser.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

En La Rioja


miércoles, 24 de octubre de 2012

En Crónicas del crimen


(Por Sol Amaya). Hoy les ofrezco un lujo: una pequeña entrevista con Leo Oyola, autor del libro que recomiendo en este post: Kryptonita.
Oyola nació y se crió en el oeste del Gran Buenos Aires. Es colaborador en la edición argentina de la revista Rolling Stone. Además de Kryptonita, también es autor de las novelas Santería y Sacrificio, Siete & Tigre harapiento -tercera mención del Premio Clarín 2004-, Hacé que la noche venga -revelación 2008 en la Revista Ñ-, Bolonqui, Gólgota y Chamamé -Premio Dashiell Hammett al mejor policial en la XXI Semana Negra de Gijón-.
En esta entrevista, Oyola nos cuenta algunos detalles de Kryptonita.

 Sol: ¿De dónde surge la idea de escribir Kryptonita?
Leo: De un concepto del mundo del cómic: el elseworld. Se parte de una premisa en el que un personaje conocido se lo traslada a otro escenario o tiempo modificando así su universo y también su historia. El elseworld por excelencia es Hijo rojo en el que la nave que trae a un superman bebé en lugar de caer en EE.UU. aterriza en la Unión Soviética. Mi novela plantea tácitamente que hubiera ocurrido si el último sobreviviente del planeta Kryptón se criara en La Matanza.
S: El personaje del nochero, tengo entendido, sale de algo que te contaron, algo que pasa realmente en algunos hospitales del conurbano. ¿Es así?
Lamentablemente, sí. Una práctica muy institucionalizada según mis fuentes.
 S: ¿Cómo fue el proceso para crear el personaje de Nafta Súper? ¿En qué te inspiraste? ¿qué hay del súperman original en el personaje?
L: Fue darle características sobresalientes de la biografía del personaje ya sea en hechos puntuales de la historieta o de alguna de sus películas; más cosas mías. Por ejemplo el apodo, Pinino, es como me dice mi familia.
S: ¿Hay algo autobiográfico en el relato de Kryptonita? ¿Anécdotas tuyas o de conocidos que hayas incorporado a la memoria de tus personajes?
L: A todos les presté algo de mi prontuario. No solamente a Nafta Súper. Las anécdotas de la cancha como las del Jesse James –el Yesi como lo pronuncian allá- las de carnavales incluso varias de las más sombrías porque para bien o para mal nos tocaron.
 S: ¿De dónde sale toda la jerga? ¿Son todas creaciones tuyas o hubo una búsqueda, una investigación, para hacer hablar a los personajes en esos códigos?
L: La jerga sabe ser bien localista. Es un poco como nosotros hablábamos cuando vivíamos por esas calles. Tampoco es a la hora de escribirla como si desgrabaras un audio de una entrevista. Es intentar darle toda la vida posible por más que esté haciendo ficción.
S: La banda de Nafta Súper, ¿podría en algún aspecto identificarse con alguna banda o algún personaje real?
L: Son mi versión de la Liga de la Justicia. Mis Súper-amigos: Superman, Batman, la Mujer Maravilla, Linterna Verde, la Chica Halcón y el Detective Marciano.
S: Cuando creás tus personajes ¿Hay algún escritor en particular en quién te inspires? ¿o alguna serie o película?
L: Están presentes –siempre- las enseñanzas de mi maestro en el oficio y en esta vida elegida, Alberto Laiseca.
S: Vos tenés un hijo que se llama Ramón, ¿no? ¿Tiene algo que ver con Monchi, el hijo de Nafta Súper?  En algún punto ¿quisiste dejarle un mensaje desde la literatura, desde el desarrollo de este libro, a tu hijo?
L: Si, Monchi está basado en MI Monchi. Creo que escribir “Kryptonita” fue la forma de pedirle perdón e intentar contarle porqué no pude ser un padre tradicional para él. Que lo amo. Y que lo extraño mucho cuando no estamos juntos.
S: Si tuvieras que seguir la historia ¿Qué sería de la vida de Monchi?
L: Se iría de su lugar de origen. Lejos. Bien lejos. Como lo hizo mi hijo.
S: Y por último, y esto no tiene que ver con el libro en sí. ¿Cuáles son los tres libros policiales de otros autores que le recomendarías a alguien que se interese en el género?
L: Bien old school, y por eso como lector de policiales mucho más que celebrado, “La aguja en el pajar” de Ernesto Mallo, “Sueños de perro” de Guillermo Orsi y “Monstruos perfectos” de Miguel Ángel Molfino.

viernes, 5 de octubre de 2012

Oasis


(Por Rodrigo Fernández). "Siempre arranco pensando en una columna vertebral, que es un policial, pero después se va nutriendo de lo que necesita a la historia y luego le doy para adelante", dijo Leonardo Oyola en diálogo con EL POPULAR luego de la presentación de su última novela. Sentado entre las butacas del salón del Concejo Deliberante luego que el público se retirara, Oyola contó que ser escritor "me agarró sobre la marcha, laburando". "Cuando menos lo esperaba, estaba embarcado escribiendo una novela, la mandé sin pensarlo dos veces a un concurso, fui finalista, obtuve una mención, se publicó y después fueron pasando otras cosas en la vida, un poco más amargas", dijo, y recordó que "laburándolo en terapia me hicieron ver que era una oportunidad para realizarme haciendo algo que quisiese. Desdramatizar el tema de haber perdido el laburo, de la separación. Le apunté todos los cañones a esto, que me traía mucha paz".


"No sólo el tema de publicación, sino invitaciones a charlas. La primer charla que di en mi vida fue en España", evocó, y aseguró que "empezó todo como un efecto dominó y como dicen los pibes: no lo pensás, lo hacés. Creo que por suerte se dio y soy un tipo muy feliz". 



Si bien la carrera literaria de Leonardo Oyola empezaba a despegar, su lanzamiento oficial iba a llegar con el premio obtenido en la Semana Negra de Gijón por su novela "Chamamé". El autor reconoció que ese libro le cambió la vida. "Sobre todo la escritura de ese libro. Porque en un momento en que lo había perdido todo, haber escrito 'Chamamé' me terminó dando de todo. No sólo esta carrera, no sólo esos reconocimientos y los viajes, sino incluso hasta una pareja", y señaló a la escritora Alejandra Zina, autora de la novela "Barajas", que lo esperaba a un costado.

Los personajes de Oyola, si bien navegan en las aguas de lo marginal, tienen un férreo código de la amistad. Valores de barrio como la lealtad, la confianza o la palabra. "Todo lo que enumeraste anteriormente salió también de terapia", dijo el escritor, y sostuvo que "por ahí las dos primeras novelas eran un poco más tradicionales, pero lo que quise trabajar después era lo que me jodía: la traición, pero sobre todo el tema de los códigos".

Eso lo encontré siempre en las personas más humildes, que incluso no tiene una instrucción académica, que se aferran a cosas puntuales. Una de esas tiene que ver con valorar la amistad, valorar al otro. Me parece que de una manera inconsciente empezó a aflorar y mucho", apuntó, y agregó que "me gustaba ese tema. Tratar de recobrar eso que vi en la gente humilde, que es donde nos tocó crecer, donde hubo un momento que me tocó volver y que ahora a la distancia no sólo es la forma de honrar, sino de decir que es lo que quiero para todo, aplicarlo a todo". 



En "Krytonita", un grupo de delincuentes llegan con una herido grave una noche a la guardia de un hospital del Conurbano y se atrincheran hasta que llegue la madrugada. El libro tiene continuas referencias al mundo del cómic y Oyola contó que la idea surgió charlando con Juan Sasturain. "Me habló de ese tema y de una historieta de Superman, 'Hijo Rojo', en la que el tipo caía en la Unión Soviética y terminaba siendo un ícono del comunismo. Entonces empecé a pensar en llevarlo a Casanova, no como un chiste sino a ver qué onda y por qué". "El tema era, y que creo que siempre lo trato de poner en todos mis libros, que no tenés que mirar el pasado con odio. Tenés que estar en paz con quien fuiste, con lo que hiciste. Si querés volver al pasado y querés enmendar las cosas que hiciste mal, vas a hacer otras. Que no sea una cruz, tampoco si fue fulero que lo mires con una sonrisa pero que entiendas que fue pasado y que vos sos movimiento. Sos de ahora para adelante", sostuvo el escritor, que adelantó que ya casi tiene listo el borrador de su próxima novela: "Ultratumba". La trama transcurre en una cárcel de mujeres durante un motín, donde dos pabellones se disputan el control. En el momento que menos esperan el pabellón D, donde los internas con enfermedades terminales o problemas graves de adicción son enviadas a morir, resucitan. "Quería hacer una novela de zombies con la estructura del spaghetti western", finalizó.

Para leer en su sitio original, pinchar acá.

martes, 2 de octubre de 2012

Superhéroes sueltos


En el marco de la IV edición del Festival de historieta Viñetas Sueltas, el dibujante Max Aguirre entrevistó a Leonardo Oyola por los cruces entre historieta y literatura en su novela Kryptonita.


(Por Florencia Parodi) La cuarta edición del Festival Internacional de Historietas Viñetas Sueltas, que pone el acento en la producción argentina y latinoamericana, se desarrolla desde el domingo pasado en seis sedes distintas: Malba, ECUNHi, CCEBA, Alianza Francesa, Centro Cultural Coreano y Tecnópolis. La primera jornada estuvo dedicada al cruce entre la historieta y la literatura, y en ese marco tuvo lugar la entrevista en la que el dibujante Max Aguirre interrogó a Leonardo Oyola por su novela Kryptonita, donde el cruce entre estas disciplinas es fundamental. La novela parte del concepto de “Elseworld”, es una adaptación de la historia de los superhéroes de DC llevada al escenario de La Matanza. Max y Leo se conocen hace mucho, los dos crecieron en Casanova y vinieron a Capital para trabajar, así que la entrevista tuvo un tono todavía más amistoso que el que suelen generar ellos en cualquier lado.

Atrás del sillón donde estaban sentados entrevistador y entrevistado se proyectó un continuum de videos de los ochenta: Europe, los Guns, Madonna, “Moonwalker” de Michael Jackson, Creedence y Genesis fueron algunos de los que pasaron por la pantalla. Además, durante la charla Oyola citó a Sting para explicar la circunstancia que atraviesan los personajes de la novela y contó una efeméride trucha que dice que las favelas nacieron en el primer Rock in Río, cuando Scorpions tocó una versión de “Aún te amo” de veinte minutos y el público del Maracaná se reprodujo instantáneamente con los que tenían cerca. “Me parece que a veces lo literario es muy solemne y que no da hacerse el otro. ¿Qué fueron las cosas que nos formaron a nosotros? Obviamente leer, también leer mucha historieta, y este tipo de canciones. Nos poníamos botas texanas JR, íbamos a los videobar, pasaban este tipo de música y ahí empezaba la tarea de escritor, porque ahí empezabas a chamullar”.



En ese marco de recuerdos ochentosos la entrevista arrancó con una pregunta por el germen de Kryptonita, algo que se puede rastrear ahora que el libro está terminado. Lo primero que el autor identificó como raíz fue un grupo con el que se reunía hace ocho años, cuando todos estaban haciendo sus primeras armas en la literatura. Se llamaba Sociedad Misantrópica del Buje Limado, estos últimos dos términos como eufemismo consciente de que “había que pelarse el culo para vivir de esto”. Cuando se estrenó la primera Batman de Nolan uno de los integrantes de la Sociedad les hizo notar a los demás que Christian Bale nació en el 74 y que por lo tanto era la primera vez que iban a ser más viejos que Batman. Con eso les arruinó la noche, cuenta Leo. Tiempo después otro de los miembros, crítico de cine, encontró un prólogo de Frank Miller para la edición de los diez años de El Regreso del Señor de la Noche donde decía que le había pasado lo mismo: cuando se dio cuenta de que era más grande que Batman no lo pudo tolerar, entonces se puso a escribir.

Pero el planteo del proyecto en el caso de Oyola fue, según él, más mercenario. La editorial le había hecho un contrato abierto y le pedían una línea para saber de qué iba la novela. Él no tenía nada escrito pero incentivado por el adelanto y a partir de una charla que había tenido con Sasturain, les dijo que iba a tratar sobre un superhéroe pensando que iba a ser Batman. Después se hizo cargo de que las primeras películas que vio y lo que más lo movilizó fue el tema de Superman: “Hilando un poco fino, el asunto de que al tipo que es aparentemente indestructible lo único que es capaz de matarlo son los restos del lugar de donde vino”. Recién instalado en Capital y recién decidido a dedicarse a la escritura, Oyola pensaba en el ancla que puede llegar a ser el lugar de origen. “¿Qué era para nosotros, siendo de Casanova, la kriptonita? Quedarnos allá”, le dijo a Max.



Una vez que encaró la novela vino la idea de narrarla desde un médico nochero y armar la banda del protagonista de la historia con personajes que fueran sus relecturas de Batman, Flash, Linterna Verde, la Mujer Maravilla, la Chica Halcón y el Detective Marciano. Quiso “contar la historia de este tipo sin nombrar nunca que era Superman; hacer todos los guiños y ser híper respetuoso con el lector de comics, pero no dejar a nadie afuera de la fiesta”. Es decir que la idea inicial fue armar un híbrido con la reescritura de la historieta mezclada con cosas propias (Oyola se hace cargo de queKryptonita es su novela más autobiográfica).

Max Aguirre se dirigió al público y recomendó el libro a los historietistas especialmente, porque son los que pueden entender todos los guiños que tiene –aunque estos no sean indispensables para la lectura–. “Kryptonitaestá escrito por un obsesivo fanático de la historieta, del cómic americano, así como del cine”. Aunque imite la estructura y ciertos episodios de la vida de Superman, el derrotero del personaje de Leo es otro. El dibujante confesó que la división entre bien y mal que hay en la tira y la idea de bien tan asociada al orden establecido es algo que lo aleja, y le preguntó a Leo por qué tomó la decisión de hacer de Nafta Súper el líder de una banda de delincuentes. La razón pasa por su premisa de no juzgar a los personajes. Al igual que en la mesa sobre Imaginarios suburbanos que tuvo lugar en el mismo auditorio en el Filba del año pasado, Oyola explicó que es consciente de estar narrando un fragmento de la vida de ellos y que a todos nos ha tocado, en distintos momentos, actuar del bueno o del villano invitado, no es algo definitivo. “A estos personajes los quiero mucho porque tienen bastante de mi hermano y de gente con la que uno supo ranchear”. Nafta Súper nunca habla, su historia se reconstruye a través de los otros, que están ahí porque deciden aguantarlo la noche en la guardia y prefieren exponerse en vez de dejarlo morir porque son una familia en los términos en los que la entiende el autor: aparte de lo sanguíneo, los amigos escogidos. Por eso, dijo, se saca el sombrero. En este sentido otro factor que tuvo en cuenta del Superman de la historieta pero sobre todo del de la película de Donner es la relación padre-hijo, no solo biológica, sino también la adoptiva. Leo contó que mientras escribía la novela su hijo creció rápido y empezó a hablar, entonces también exploró con la escritura su relación con él.



Oyola considera que la historieta atraviesa un momento celebratorio: resaltó que la distribución creció, que ocupan mesas en las ferias, y que de hecho esa misma jornada del Festival con tres actividades en el Malba lo comprueba. “Todo esto es como esa frase de Arlt: “prepotencia de trabajo”, dijo. Le parece genial la tribu que se armó, cómo se empezó a laburar y que la historieta tenga entidad, no para que la cultura sea popular, sino para que se pueda elegir.

La última pregunta de la entrevista apuntó a los libros por venir. Leo contestó que está escribiendo una novela que se llama Ultratumba, que transcurre en un penal de mujeres y es la historia de una separación entre una reclusa y una guardia cárcel, no desde lo más íntimo sino en ese escenario. “En el medio se arma un motín y se mete un elemento fantástico. En muchos penales hay un pabellón no declarado: el pabellón donde dejan a los enfermos en fase terminal de una enfermedad infecto contagiosa y a los adictos al Paco, que lamentablemente tienen mucha similitud con el zombie”. En la novela va a plantear qué pasaría si esta gente que es consciente de que la están dejando morir ahí volviera con esa rabia. Una novela con zombies que tampoco va a nombrar a los zombies, cuyo hilo principal va a ser la historia de amor en ese escenario. “Vos siempre en esos ambientes tan agradables”, lo acusó, irónico, Max Aguirre. Igual de la mano de Oyola, calle, hospitales o penales, historia e historieta, siempre da gusto. Al final de la charla pidieron una foto desde atrás del sillón para que los padres les creyeran que no fueron a visitarlos el domingo porque tenían que hablar frente a un auditorio. Está documentado.

domingo, 30 de septiembre de 2012

sábado, 29 de septiembre de 2012

En Viñetas Sueltas...

Mañana, domingo 30, presentación de Kryptonita en el MALBA. A un año de salir a la calle, y después de haber estado por varios lugares del país, por fin vamos a hacer algo con la novela en Capital Federal. Un lujo enorme enmarcado en el Festival Internacional Viñetas Sueltas que da cuenta del gran presente de la historieta nacional. Vamos a estar charlando con un gran amigo y uno de los más grandes referentes de lo que es este momento, Max Aguirre. La dirección es Avenida Figueroa Alcorta 3415. Y el encuentro está programado para las 16. A la siesta. Domingo. Por ahí canal 13 esté pasando Notting Hill. Como le gusta al Ráfaga. Y al resto de los integrantes de la banda de Nafta Súper. Y a Casanova. Los esperamos.

lunes, 10 de septiembre de 2012

"Un súper-escritor"

De la página de "Cómo robar el mundo": Nos visitó Leonardo Oyola, y nos contó sobre varios de sus libros, entre ellos Kryptonita  el último libro publicado del escritor, su relación con Alberto Laiseca, su nueva novela y su pasión por San Jorge.

viernes, 31 de agosto de 2012

Cómo robar el mundo


Mañana sábado, después de las diez y media de la mañana, vamos a estar en el programa de Sebastián De Caro y Diego Fernández en Metro hablando de la reedición de Siete & el Tigre Harapiento, las artes marciales y Pinar de Rocha en Sopapo, de lo que se viene con zombis y de Kryptonita
http://www.metro951.com/

domingo, 12 de agosto de 2012

Trapitos al sol

Mañana lunes a las 21 me entrevista en vivo Dani Jimenez en VORTERIX.

viernes, 27 de julio de 2012

Antes del fin

Hoy a las 22 vamos a estar hablando de la segunda edición de KRYPTONITA en http://www.radiolk.com.ar/ en el programa ANTES DEL FIN conducido por Juanky Jurado, Sebastián Varela del Río, Melisa Sansotta y Ezequiel Scher.

domingo, 8 de julio de 2012

Las frases de los chicos que los escritores no pueden olvidar


La Feria del Libro Infantil y Juvenil, que empieza mañana, es un momento de encuentro que deja huellas.

(Por Julieta Roffo). Hay algo en los chicos que resulta paradójico: es muy posible esperar de ellos salidas simpáticas, emotivas o desprejuiciadas y, sin embargo, cada vez que eso ocurre, no dejan de sorprender. Los más chicos pueden descolocar a los adultos con pocas palabras. Y la literatura no está exenta de ser un escenario posible para sus salidas. Bien que lo saben los escritores e ilustradores de libros infantiles, acostumbrados a codearse con sus pequeños lectores en escuelas, presentaciones y talleres. Sensibles como pocos a las sutilezas y matices de las palabras, los escritores atesoran su propio anecdotario de diálogos y observaciones de los más chiquitos, tan certeros y filosos como flechas.
La Feria del Libro Infantil y Juvenil, que abre mañana sus puertas en el Centro Municipal de Exposiciones, es, para ellos, una oportunidad especial para reencontrarse con esos jueces sinceros y apasionados de sus textos y lograr eso tan difícil para los que escriben: la devolución del lector.
En esta nota, escritores e ilustradores recuerdan esos momentos en que los chicos los volvieron cómplices y dejaron en su memoria frases imborrables. Cuando mañana empiece la Feria, miles de chicos podrán acercarse a estos y otros cientos de autores. Y es probable que la sorpresa no se la lleven ellos.

Norma Huidobro

Escritora

“Casos de Anita Demare”, “El ladrón de ciruelas”, entre otros.

Autora de series policiales para chicos, Norma Huidobro recuerda una anécdota que la emocionó: “Una vez, una nena de unos 9 años me contó que estaba leyendo mi novela ‘Sopa de diamantes’ y que la tuvieron que internar de urgencia. ‘Tuve que salir corriendo, me llevaron casi de los pelos al Hospital, y agarré una sola cosa: el libro. Lo había empezado y no lo podía dejar’, me dijo. Me sorprende la capacidad que tienen los chicos para apropiarse de lo que leen, para adaptarlo a sus gustos y necesidades, para identificarse con los personajes, es maravilloso”.

María Inés Falconi 

Escritora

“Caídos del mapa” , “De cómo Romeo se transó a Julieta” y otros.

La serie “Caídos del mapa” de María Inés Falconi, cuenta con diez episodios y miles de lectores. Hace unos diez años, en Bahía Blanca, docentes y padres debatían con la escritora sobre el lenguaje coloquial de sus libros, “muchas veces cuestionado porque reproduce el habla de los chicos y puede incluir alguna mala palabra”, explica la escritora. Alcanzó con que una nena de unos doce años pidiera hablar: “Lo que ustedes no entienden es que nosotros hablamos así para que ustedes no nos entiendan”, sentenció. “Y se terminó la discusión”, concluye Falconi.

Diego Bianki

Artista plástico — ilustrador

“Con la cabeza en las nubes”, “Nariz de higo”, “Candombe”.

El artista plástico Diego Bianki, a cargo del sello independiente Pequeño Editor, también ofrece talleres vinculados a los libros. Uno surgió a partir de la edición de “Con la cabeza en las nubes”, con fotos del cielo tomadas por Bianki, intervenidas por distintos ilustradores. “Nunca deja de sorprenderme la creatividad, la lucidez, y la ausencia de prejuicios de los chicos. Mientras que cualquiera lee un texto o una imagen de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, ellos giraban las hojas para todos lados, enfrentaban el desafío de una manera que yo ni imaginaba”.



Leonardo Oyola

Escritor

Bolonqui”, “Hacé que la noche venga”, “Kryptonita” y otros.

“Hacé que la noche venga”, “Kryptonita”, pero sobre todo “Bolonqui” se han convertido en material de lectura en muchas escuelas secundarias. Pero fue en el Instituto de Menores Agote donde el hombre detrás de esas letras, Leonardo Oyola, se emocionó especialmente: allí hay chicos que serán trasladados a la cárcel al cumplir la mayoría de edad. “Uno de los pibes me dijo que le ayudé a ‘robarla un poco’, que en la jerga es pasar el tiempo. Eso me marcó”, reflexiona Oyola, y agrega: “El ambiente puede ser más hostil pero a todos nos gana la ficción”.

Paula Bombara

Escritora

El mar y la serpiente”, “Eleodoro”, “La cuarta pata”, entre otros.

Paula Bombara, ganadora de la última edición de Premio Barco de Vapor, viaja por escuelas de todo el país. En marzo, en San Salvador de Jujuy, una alumna de unos 15 o 16 años contó ante la autora, sus profesores y sus compañeros que luego de leer ‘El mar y la serpiente’, que trata sobre la última dictadura militar, se lo dio a su mamá para que también lo leyera. “La madre se conmovió y le contó a su hija que tenían un tío desaparecido. Entonces, la chica le pidió que iniciaran la búsqueda de sus restos, movilizó a toda su familia”, cuenta la novelista.