viernes, 31 de agosto de 2012
Cómo robar el mundo
Mañana sábado, después de las diez y media de la mañana, vamos a estar en el programa de Sebastián De Caro y Diego Fernández en Metro hablando de la reedición de Siete & el Tigre Harapiento, las artes marciales y Pinar de Rocha en Sopapo, de lo que se viene con zombis y de Kryptonita.
http://www.metro951.com/
lunes, 27 de agosto de 2012
Lobo solitario
Por lo
menos un destacado se merece el experto en artes marciales que logró convencer
que en el far west a la hora de
pararse de manos se pelea karate tan naturalmente como se canta y baila
country. Nobleza obliga, sin mucho esfuerzo. Dudoso mérito conseguido mucho
antes de las nueve (sí, sí: nueve) temporadas de su Walker, Texas Ranger. Ahí,
dónde Terence Young tenía que traer a Toshiro Mifune para unir fuerzas
con Charles Bronson y Alain Delon en Sol
rojo. O dónde después de no dejar huella sobre papel de arroz, tatuarse
tigre y dragón literalmente a fuego y, en última instancia, por un problema de
polleras proveniente de China desembarcara en EE.UU con su kung-fu el mítico
Kwai Chang Caine de David Carradine (uno que de seguir vivo apostamos no
hubiera faltado a la fiesta organizada por Stallone); Chuck Norris con su barba
tupida, cara de piedra y a pura patada en hacha escribió el capítulo en el que
bien supo ganarse sus laureles como legendario héroe de acción.
De
aquella película en la que peleó con Bruce Lee a esta reaparición con 72 años
en la pantalla grande cuando ya se había retirado de la industria del cine y la
televisión, el viejo Chuck en su
peregrinaje de ya medio siglo –cuando no la pifió fulero jugando a ser un
berreta Indiana Jones en El templo de
fuego o incluso compartiendo protagónico con un perro en Top dog- no paró de arrasar contra
quien tuviera delante suyo ya sea interpretando a un sheriff, a un comando o a
un policía de ciudad. Él solo. Siempre él solo. Incluso en Invasión U.S.A. contra el ejército ruso. En Los indestructibles 2 interpreta a Booker, un lobo solitario como
le dice el personaje de Dolph Lundgren en alusión a su McQuade y un apellido
que es un guiño a su personaje de Los
valientes se visten de negro. Los minutos que aparece en el film son los
más celebrados. Permitiéndose incluso en sus diálogos una frase a lo Chuck Norris facts, esos hechos
apócrifos que escriben sus fans en la web para seguir mitificando a su ídolo en
afirmaciones tales como que Chuck Norris perdió la virginidad antes que su
padre o que él no respira, mantiene de rehén al aire en su cuerpo.
sábado, 25 de agosto de 2012
Los inadaptados de siempre
El estreno de Los Indestructibles 2, película que
reúne a los grandes íconos del cine de acción de los 80 con algunos exponentes
del actual, es el disparador para que el autor de Kryptonita justifique
emociones primitivas.
(Por Leonardo Oyola). Un colega y amigo, Carlos
Salem, tiene en uno de sus libros el título que a mí me hubiera gustado ponerle
a alguno de los míos: Yo lloré con
Terminator 2. Es fácil admitir que nos emocionamos hasta las lágrimas con
otro tipo de películas. Advertir a un ser querido: nunca le vayas a comprar el
auto a un tipo que no se conmovió con E.T
o Una historia sencilla. Claro, eso
no da vergüenza. Porque es lo más común. El asunto tiene otros ribetes, por
ejemplo, cuando se hace público que uno mariconea con el Hombre Araña parando
el tren antes de que caiga en el mar en esa escena titánica de la segunda
película. ¿Y por qué?
Rita Wilson, actriz
casada con Tom Hanks, en Sintonía
de Amor interpreta a la mujer
del amigo del protagonista, jugado precisamente por Hanks, en una comedia
romántica amena de las que Tom hacía de taquito junto a Meg Ryan. El personaje
de Wilson hablando sobre el melodrama Algo
Para Recordar –-cinta leit motiv en esa narración-
lagrimea al relatar una escena clave. Su esposo ficticio y también el real, en
su interpretación, se burlan de ella. “”Ustedes nunca entenderían”, los condena a priori; a lo
que los muchachos retrucan: “”los hombres también nos emocionamos con las películas”,
para acto seguido fingir llanto hablando del final de Los Doce del Patíbulo,
terminando emocionados en serio, muy a su pesar de la humorada.
No se
descubre la pólvora argumentando que hay cosas que tanto para el hombre como
para la mujer se experimentan de manera diferentes. Lo mismo sucede con la
fecha de nacimiento. Se quiera, o no, somos hijos del momento que nos tocó
vivir. Y a la llamada Generación VHS, a los que crecimos con el cine de la
década del 80, nos han quedado tatuadas películas de género. Y, así como es sencillo identificar al terror
amigo de los seguidores de Freddy Krueger o las Martes 13, terminamos siendo legión los que mamamos el cine de
súper acción de esos años de trama monotemática y héroe de buen porte y
estoicismo en el rostro. Esos films misóginos, pura testosterona y cavernícolas
a la hora de hacer propaganda a favor del american
way of life siempre acechado por los enemigos extranjeros. Distracción
masiva. Placer culpógeno si los hay.
Una
canción del grupo The Sacados –es increíble lo que uno puede acordarse- con un
estribillo bien pegadizo solía rezar: A
mi chica le gustan las de miedo / será por eso que yo tanto la quiero / A mi
chica le gustan las de miedo / Y a mi las de Stallone. Y he aquí una gran
verdad ya que muchos consumíamos cine definiéndolo así: “¿vamos a ver una de
Schwarzenegger?”, “¿están dando alguna de Van Damme?” o “¿Ya se estrenó la nueva
Duro de matar?”. Y así como son
míticas las trasnoches en los cines de Lavalle proyectando The Wall o La canción es la
misma; en el Oeste antes de que finalmente cerraran sus puertas ni bien
arrancaban los 90 -cuando no se iba a bailar- los pibes nos amanecíamos en la
sala Ocean con doble programa de Jean-Claude (Cyborg y Corazón de León),
en el Achával con dos de Sylvester (Condena
Brutal y Tango & Cash) o en
el Morón con Arnold y su Vengador del
futuro y el Infierno rojo.
Ese
cine y modelo envejeció más rápido de lo que a uno le gustaría admitir. No solo
por el paso propio de edad sino básicamente por una cuestión de cariño. Sobre
todo a esos actores. Muchos de esos títulos hoy son indefendibles sin una
mirada ingenua; salvo los de Schwarzenegger que supo trabajar con buenos
directores además de coquetear con otros géneros como la ciencia ficción y con
resultados menos celebrados en la comedia. El gran mérito de esas historias
netamente volcadas al entretenimiento es el de estar dotadas no solamente de
músculos sino también de un corazón y de una honestidad tan bruta como
querible. Ellos lo saben. Y en lugar de la parodia apuestan por mostrarse como
lo que son en la actualidad: dinosaurios. Y es por eso que ganan en esta
apuesta.
Hoy ir
al cine a ver las películas de Los
Indestructibles es como ir a la cancha a ver un partido-homenaje. De esos
en los que se retira un jugador amado tanto por la hinchada de su club como por
las rivales. Un evento que desde lo futbolístico/artístico no se espera mucho
más que la celebración de ver en el campo de juego reunidos a varios astros que
supieron brillar mucho más en otro momento de sus carreras. Y, que así y todo,
son capaces de sorprender o más bien regalar algo inesperado. Como la chilena
de Francescoli en el combinado de los amigos del Burrito Ortega contra San
Martín de San Juan. No fue como la que le hizo a la selección de Polonia
veinticinco años atrás. Pero se agradece. Lo mismo con esta película de
Stallone y compañía.
PUBLICADO EN LA REVISTA Ñ.
PUBLICADO EN LA REVISTA Ñ.
miércoles, 22 de agosto de 2012
lunes, 20 de agosto de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
martes, 14 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
martes, 7 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
martes, 31 de julio de 2012
Entrevista en el S!C
Leonardo Oyola, de 39 años, originario de la localidad de Isidro Casanova, le adelanta a S!C parte de sus proyectos, entre ellos, la próxima novela de ficción que lanzará para el año siguiente.
Por Cinthia Bistolfi. Su libro “Kryptonita” ganó el premio al Mejor Libro del 2011, mención otorgada por la editorial Eterna Cadencia. El autor plantea que su novela trata de “quiénes fuimos” o “cómo es que somos”. Esto se enmarca en la evolución del grupo de amigos de “Kryptonita” y destaca que la amistad es uno de los temas que prevalece en las obras de su autoría.
¿En qué proyectos estás trabajando?Ahora estoy esperando a que salga mi primera novela infantil que se llama “Sopapo”, que sale en cuestión de días. También, este año voy a reeditar la primera novela que me publicaron “Siete & El Tigre Harapiento”, tiene que terminar de salir mi colaboración que escribí para la revista Orsai, ahora sale el cuarto episodio en el número 8 de la revista y faltarían otros dos para concluir. Ahora estoy liquidando unas cositas y me quiero poner a escribir una nueva novela. Por suerte se me han dado muchas cosas, hubo mucho trabajo, en fin, ha sido un año muy lindo y generoso.
¿En qué te basas para escribir tus libros, porque tienen ciertas cuotas de realidad?Es que uno no puede dejar de mirar ciertas cosas. Yo lo que siempre tengo claro es que lo mío es ficción. Entonces, tengo que partir de algo que es real y luego lo voy tuneando de acuerdo a la historia que quiero contar. Particularmente, es muy duro tratar de retratar los temas tal cual son y es ahí donde me permito las cuotas hacia la imaginación y hacia el delirio. Eso te da mucho margen y aire para escribir este género desde lo que conocemos, desde los estereotipos necesarios, y a partir de ahí me planto para escribir.
Una vez leí una nota que te hicieron en la que te preguntaban por qué escribís poesía en el lenguaje de los marginales, ¿cómo es eso?
En realidad eso fue una apreciación del periodista, no es que yo utilice un lenguaje determinado. Lo que yo hago es emplear el lenguaje que utilizamos cotidianamente y este va a variar de acuerdo al escenario de cada libro, como en mis historias predomina el género policial, los términos que empleo son más específicos de acuerdo al ámbito donde se desarrolla el relato.
¿Te retratás en la figura de algún personaje?Creo que todo escritor pone parte de sí en sus personajes. No hay un personaje que sea puramente “yo” sino que a cada uno de ellos les gusta algo que a mí me apasiona, como por ejemplo, la música, los recitales, salir con amigos, etc.
Si tuvieras que elegir uno de tus libros, ¿cuál sería y por qué?Esa pregunta siempre es difícil de responder porque son como mis hijos, producto de mi creación. No podría elegir uno por sobre otro porque cada uno de ellos aportó algo en mí. Al momento de escribir, siempre me encontraba en una situación distinta lo que hizo que cada creación fuese única y también produjeron cambios en mí, con ellos fui creciendo y madurando.
A grandes rasgos, ¿cuáles son los temas que aparecen en tus libros?No hay un tema común en todos ellos. Si puedo decir que generalmente se dan en un marco de la realidad que se mezcla con la ficción. Prevalecen los hechos cotidianos y de actualidad que son los que acostumbramos escuchar en las noticias. La amistad es uno de los temas fuerte que suelo tratar, todo lo que esté relacionado con el apoyo que te brinda un amigo en las buenas y en las malas.
¿Buscás generar un tipo de respuesta en tus lectores o transmitirles un mensaje en particular?No, para nada. No busco generar una conducta en el lector, además, por más que quisiera hacerlo, sería imposible que cada uno capte exactamente lo que yo quisiera transmitir porque cada persona hace una interpretación diferente sobre un mismo tema. Tampoco escribo para mí porque considero que eso sería una conducta egoísta de parte de un escritor. Lo que si valoro, y mucho, es que la gente haya leído mi material, más allá que les haya gustado o no, eso lo aprecio porque cada crítica me sirve para seguir trabajando sobre mi mismo y sobre lo que produzco.
Tu libro “Kryptonita” fue nombrado el Mejor Libro del 2011, ¿recibiste alguna mención del Municipio de La Matanza?
No, no recibí pero porque no se dio. Recuerdo que en una ocasión me habían llamado para realizar un encuentro pero yo justo tenía un viaje programado porque seguía con las presentaciones del libro. Igual tampoco hago esto para buscar reconocimiento sino porque me gusta y es mi pasión, aunque confieso que es lindo que a uno le reconozcan su trabajo, más si es de la tierra donde nací.
Para cerrar, ¿contame de la próxima novela que tenes pensada comenzar a producir?Se llama “Ultratumba” y la defino como un policial con zombies, pero no quiero utilizar el término “zombies”. Hace rato que quería hacer algo con el tema de los adictos al paco y me contaron que hay adictos que lamentablemente en la fase terminal sufren, lo que la jerga denomina, “el impulso”, que son de cuatro a cinco horas de movimientos hiperquinéticos donde se les da por correr y entrar en una etapa de locura. Todo eso, más las características físicas y lo que los adictos vienen perdiendo a consecuencia de la adicción, los lleva a convertirse en zombies. Entonces quería expresar eso en un grupo de veinticinco personas que están sufriendo ese impulso en el marco del pabellón de una cárcel. En ese escenario se gestiona un motín por tomar el control donde solo hay tres bandos: los policías, los adictos y los amotinados.
viernes, 27 de julio de 2012
Antes del fin
Hoy a las 22 vamos a estar hablando de la segunda edición de KRYPTONITA en http://www.radiolk.com.ar/ en el programa ANTES DEL FIN conducido por Juanky Jurado, Sebastián Varela del Río, Melisa Sansotta y Ezequiel Scher.
miércoles, 25 de julio de 2012
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