martes, 19 de julio de 2011

Don't you want me

Así es como se siente, Guns'N Roses.
Conocido. 
Familiar.
Algo de todos. 
Algo tuyo.
Algo nuevo.
Es organizar una fiesta y que nadie se quede afuera.
Pero principalmente: sos vos el que se tiene que divertir. 
Bailar. 
Cantar. 
Emborracharte de la alegría.
Bancártela si pinta un pedo triste.
No tenerle miedo al ridículo.
Evocar.
Aquello que nos hizo tan felices.
Y lo que nos hizo mal.
Hacerse cargo del prontuario que tenemos.
De donde venimos.
Mostrar quienes somos.
Compartirlo.
No ser mezquinos.
Ponerle todas las ganas.
Brillar y después explotar.
Este cover de Atomic Tom es TODO eso.
Leer y escribir.

domingo, 17 de julio de 2011

Che retá Paraguay porá

Dera sore yerá.

Epotí, añamembú 

Gracias, chamigo.

viernes, 15 de julio de 2011

Las tres orillas


En Gijón. Julio de 2008. Con el maestro Ernesto Mallo. 
Esta foto forma parte de la muestra de Daniel Mordzinski.

lunes, 11 de julio de 2011

38

Uno cumple años e inevitablemente hace balances. 
De todo tipo. 
Y en estos últimos años no dejo de pensar que siempre que me puse a escribir una novela o un cuento jamás pensé que me iba a dar ese texto.
Siento el impulso. 
Y solo quiero contar. 
Contar algo. 
Ahí está mi necesidad y mi ansiedad. 
Hago lo mío. 
Pongo lo mío. 
Y soy tan feliz cada vez que tecleo el punto final.
Escribir...
También leer... 
Por suerte los libros siempre te dan más.
Son tan generosos con uno como vos lo sos con la lectura y la escritura.
Mis libros me han regalado mucho.
Y de todo.
Y en este nuevo año de vida, el viernes recibí un mail de un profesor de secundario de adultos al que no tengo el placer de conocer personalmente. Mucho menos a sus alumnos. 
Vi las fotos que me mandó. 
Videos y audios que también vi y escuché. 
Y cuando alcancé a leer escrito a mano en un pizarrón:
 ...de Leonardo Oyola...
Qué se yo.
Yo escribo policiales.
Y por ahí no da andar largando los mocos en público... 
Pero estuve ahí.
Tuve muchos, muchos, regalos este cumpleaños.
Será por eso que uno de los más lindos que recibí lo quiero compartir con ustedes.
Gracias.
Muchísimas gracias.
A todos.

sábado, 9 de julio de 2011

sábado, 2 de julio de 2011

miércoles, 29 de junio de 2011

Sous le galets la page...

Una reseña más en le blog yossarian.

viernes, 24 de junio de 2011

Clásico de clásicos

Aballay, el hombre sin miedo # # # # # (5/5)
Con Pablo Cedrón, Nazareno Casero y Claudio Rissi entre otros.
Dirigida por Fernando Spiner



(Por Leonardo A. Oyola) ¿Por qué vamos al cine? ¿Y por qué aún hoy se deberían seguir construyendo salas cinematográficas? Una respuesta simple y directa es por películas como Aballay. Que más que cine en estado puro es cine de género hecho y derecho. Y, para más datos, ni más ni menos que un western. Para disfrutar a pleno en la pantalla grande más cercana. El séptimo arte entendido como celebración. Basado en el relato homónimo de Antonio Di Benedetto, el film de Fernando Spiner destila amor por la historia, el marco en el que se eligió contarla y un manejo envidiable de los códigos rigurosos de una de pistoleros sin caer jamás en la transposición del universo gauchesco a la mera imitación o repetición de lo que ya nos contaron del lejano oeste norteamericano.
Hay una gran producción detrás del film en la que se nota y mucho toda la carne puesta en el asador. Pero no por eso estamos ante un producto distante que se regodea en diseño y espectacularidad visual como nos tiene mal acostumbrado cualquier estreno standard del cine mainstream jueves tras jueves. Tampoco se alza la bandera del acá también podemos hacerlo que supo levantar Adrián Suar catorce años atrás con el policial para su Comodines que mas allá del guión firmado por Ricardo Piglia y la dirección de Jorge Nisco y Daniel Barone era netamente una película del Chueco muy pero muy lejos de Bullit y bastante verde siquiera como para compararse con Arma Mortal aunque se intuya intenciones y esfuerzos para encajar en esos modelos.


En Aballay, el hombre sin miedo se puede rastrear en su linaje a varios clásicos desde la estética formal al desarrollo del argumento. Pero así cómo aparecen nubes en el cielo a lo John Ford no estamos ante un intento de agiornar el género como lo trató Lawrence Kasdan en Silverado o la mera pose rockera a lo Billy The Kid con la estampa de Emilio Estevez. Localmente hablando, lejos estamos y a Dios gracias de una exaltación del nac&pop. Aballay se permite coquetear incluso desde su barbarie o las típicas treguas entre enemigos para enfrentar a un mal mayor con el hermano bastardo del western que es el spaghetti; sin caer en la extrañeza de películas como El gran silencio aunque diga presente lo milagroso, o si se prefiere lo sobrenatural, como fue la aproximación de Antonia Bird en Voraz.
Esta historia de venganza en la que está involucrado un supuesto santo popular con un prontuario que lo ha llevado a cumplir una penitencia de por vida, atrapa desde la primera escena ambientada en una riña de gallos seguida de un asalto a una diligencia -gran guiño- en la que ya nos queda en claro las diferencias irreconciliables entre los personajes protagonistas. Pablo Cedrón y Nazareno Casero están excelentes en sus interpretaciones. Pero el que se lleva todas las palmas es Claudio Rissi con su personaje del Muerto; villano a la altura del Calveyra de Eli Wallach o el Tigrero de Klaus Kinski. Inolvidable. Tanto como la experiencia de ver en cine, hoy por hoy, una película como Aballay.



Publicado en la RS Nro. 159.

domingo, 12 de junio de 2011

viernes, 10 de junio de 2011